... hacía frío, estaba oscuro y fuertes corrientes de aire hacían inestable el lugar. Ruido, fuerte y tenebroso. Una azulada luz alumbró la oscuridad del cielo, un relámpago. El tenebroso y fuerte sonido volvió a sonar... un trueno... El lugar era cada vez más inestable... momentos de inmensa luz se mezclaban con momentos de la más absoluta oscuridad. ¿Pasó un segundo? ¿Unos minutos? ¿Unas horas? Nunca lo sabremos... una fina y pequeña gota caía, atraída por la fuerte fuerza de la gravedad. Atrás dejó enormes y oscuros nubarrones, sin embargo, la luz azulada de los relámpagos seguía iluminando su camino hacia su fatal desenlace. Allá abajo estaba el duro suelo, cada vez más cerca, los árboles, los tejados de las casas... todo se hacía más y más grande. Sin embargo, la sensación de volar, la sensación de libertad... el suelo no importaba. Más pronto que tarde el desenlace llegó, sin embargo fue algo inesperado. La gota chocó con el hombro de una mujer... una vez descompuest...
Estante de un Escriba
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